sábado, 22 de octubre de 2016

MI RELATO PARA EL TALLER Nº 37 DE LITERAUTAS




Hoy os traigo mi aportación al taller de escritura «Móntame una escena» que cada mes organiza el blog Literautas. La primera propuesta de esta temporada proponía que el texto incluyera un libro de recetas y, como reto opcional, el tema principal debía ser la venganza.
Aquí tenéis el resultado:



EL RECETARIO

Sentada en el salón de su casa, Marga observaba con solemnidad el libro que yacía en su regazo. Era el recetario de Luisa, su mayor tesoro.
    Marga acariciaba la portada con ternura mientras recordaba los bonitos momentos que habían pasado juntas en la cocina elaborando platos creativos con ingredientes que no perjudicaran la salud de Pablo, que sufría del corazón, y evitando los frutos secos que tanto gustaban a Luisa pero a los que Marga era alérgica.
    No pudo evitar llorar al pensar en que los había perdido a los dos en tan solo unos meses. La verdad es que nunca imaginó que llegaría a sentir tanto aprecio por Luisa y mucho menos después de haberle «robado» el marido.
    El romance entre ella y Pablo surgió de manera espontánea y natural, al verse día tras día en la misma cafetería. Y, como era de esperar, Luisa no se tomó nada bien que su marido quisiera divorciarse. Todo el proceso fue una pesadilla.Sin embargo, el tiempo y la paciencia calmaron las cosas, las relaciones mejoraron y Luisa acabó aceptando la situación.
    De eso hacía ya cinco años.
    Poco a poco, se hicieron amigas. Tanto que, de vez en cuando, Luisa aparecía por casa con ingredientes y especias, sobretodo los que le gustaban a Pablo, y le enseñaba a Marga el arte de cocinar, siguiendo siempre las indicaciones de su libro de recetas.
    Fue uno de esos días,siete meses atrás, cuando, muy emocionada, Luisa quiso hornear una tarta de chocolate para celebrar que había conocido a alguien, un tal Javier. Sin embargo, no habían acabado de decorarla cuando Marga recibió la peor llamada de su vida. Pablo había muerto. Había sufrido una hemorragia interna, según los médicos, por no tolerar bien el anticoagulante.
    Fue un duro golpe para ambas, difícil de soportar.
    Pero las desgracias no suelen llegar solas. Hacía dos días que la policía había encontrado el coche de Luisa medio hundido en el río. Su cuerpo y la documentación estaban dentro. En su casa hallaron una nota de suicidio y una caja destinada a ella, a Marga. El transportista se la había entregado esa misma mañana.
    Rota por dentro, se encontraba ahora cara a cara con el recetario.Vio que de las páginas centrales sobresalía un papel. Lo sacó despacio. Llevaba su nombre. Era una nota de Luisa. La desplegó y le sorprendió ver un poco de harina en el papel. No era propio de Luisa, siempre tan pulcra.
    Inmediatamente le sobrevino un pequeño ataque de tos.
    Empezó a leer.

    Querida Marga:
    Perdóname por ser tan egoísta. He intentado vivir sin Pablo a mi lado y lo he conseguido, 
    incluso me he esforzado por rehacer mi vida. Pero el que ya no esté en este mundo es 
    insoportable. Prefiero irme con él, esté donde esté. Por eso quiero que cuides de mi recetario
    (así ya habrás tenido a mis dos tesoros).

    El ataque de tos se había intensificado, así que Marga fue a buscar un poco de agua. Cuando se calmó, siguió leyendo.
 
    Pero antes de irme quiero que sepas algo: tú mataste a Pablo.

    El agradecimiento que Marga había sentido al ver el libro de recetas se convirtió en incredulidad y asombro. La tos volvió con más fuerza.

    Tú condimentabas los platos con las especias que yo te llevaba, ¿recuerdas? Olvidé decirte
    que les puse mi ingrediente especial. ¿Sabías que la aspirina acentúa el efecto del Sintrom?
    Sí, eso le provocó la hemorragia.

    De repente, a Marga le faltó el aire y su incredulidad se transformó en horror. ¿La había utilizado para matar a Pablo? Se llevó las manos a la garganta. El aire entraba con dificultad en sus pulmones y tuvo la más horrible de las sospechas.

    Si el amor de mi vida no era para mí, no sería para nadie. Pablo era mío. ¡Nunca os lo perdoné!
    En fin, a estas alturas supongo que ya habrás inhalado el polvo de almendras y estarás al borde         de la muerte. ¡Alégrate! Estarás junto a Pablo eternamente.
    Por cierto, simulé mi muerte.

    Marga boqueaba con desesperación, aterrorizada. El papel se deslizó de sus dedos. Sentía que su consciencia la abandonaba, sentía su final.
    Antes de perder el conocimiento para siempre vio dos siluetas que se le acercaban.
    Luisa se aproximó a la que siempre había considerado su rival. La miró satisfecha y recogió el libro de recetas.
   —Vamos, Javier —le dijo a su acompañante—. Te voy a preparar una cena para chuparse los dedos.


Espero que os haya gustado y, si queréis, dejad un comentario para que sepa que os ha parecido.

2 comentarios:

  1. No me esperaba ese giro, pero que curioso , a veces es dificil de aceptar que la persona a la que has querido siempre se marche con la otra persona con la que has compartido tanto. Es una muestra clara de hasta donde podrían llegar los celos. Me ha gustado mucho. Un saludo !

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    1. Hola Keren:
      Gracias por tu comentario. Es cierto que no todo el mundo es capaz de aceptar que la relación haya terminado. Intenté reflejar eso pero sin que Luisa fuera un personaje obsesivo, de esos que hacen la vida imposible, que está muy visto. Como se suele decir, la venganza cuando se sirve fría sabe mejor.
      Un saludo

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