miércoles, 27 de septiembre de 2017

QUIJOTE EN EOLO, de Daniel Hernández Chambers









FICHA TÉCNICA

EDITORIAL: Ediciones SM
SELLO: Gran Angular
FECHA PUBLICACIÓN: Agosto 2017
FORMATO: Papel, tapa blanda con solapas
Nº PÁGINAS: 192
ISBN: 978-84-675-9437-9



SINOPSIS

Eolo, uno de los planetas habitados por los humanos, está casi destruido. Los ratas campan a sus anchas y sobrevivir día a día es casi un milagro.
Nemo es solo un chaval, pero hará lo que sea con tal de salir adelante. Incluso adentrarse en los túneles, el lugar más oscuro y peligroso del planeta.



OPINIÓN PERSONAL

Cuando me dieron la oportunidad de leer esta novela tuve sentimientos encontrados. Por un lado, el título me desconcertaba y no llamaba demasiado mi atención. Y es que no soy precisamente una fan del hidalgo caballero. Pero, por otro lado, la portada y la sinopsis me tenían muy intrigada.
Ahora, después de leer el libro, puedo decir que ha sido un acierto apostar por él.

Quijote en Eolo nos traslada a un futuro en el que, gracias a su programa de expansión, los humanos han conseguido colonizar un buen número de los planetas de la galaxia. Eolo, situado en el Círculo Exterior, es el más alejado de ellos. Su parecido con la Tierra (atmósfera respirable, mucho viento, océanos, fauna, vegetación y casi los mismos períodos de rotación y traslación) lo convirtió, hace 300 años, en un planeta habitado de forma permanente. Se construyeron cuatro ciudades en el planeta: Nueva Londres, Nueva Washington, Nueva París y Nueva Madrid. Los suministros llegaban de todas partes del Imperio, mientras que la mano de obra provenía del propio Eolo, de unos seres bípedos de piel grisácea, baja estatura y hocico prominente y lleno de dientes afilados, a los que los humanos esclavizaron y llamaron «hombres rata».
Pero, de repente, se pierde el contacto con el Núcleo del Imperio, la Tierra. Poco a poco, Eolo queda desabastecida y privada de información. Se envían naves a las colonias más cercanas, sin resultados. Ninguna de ellas vuelve. Y se instala lo que los habitantes de Eolo llaman el Silencio. Por otro lado, se suceden una serie de desastres naturales que destrozan los aparatos eléctricos y sumergen bajo el mar a Nueva Londres y Nueva Washigton. De Nueva París nada se sabe.
Ante esta situación, los hombres rata se rebelan y lo peor del ser humano sale a la luz. De eso hace ya 20 años.
Nuestros protagonistas sobreviven en Nueva Madrid, donde los hombres rata y los humanos, en su mayoría niños y adolescentes huérfanos, conviven en una especie de tregua tensa, controlando diferentes zonas de la ciudad. El pillaje, la violencia y la falta de alimento forman parte del día a día. La única esperanza de mejora radica en encontrar una salida a través de los túneles. Pero son un laberinto intrincado y peligroso, infestado de unas «lombrices» que comen de todo.

Los personajes de la novela están bien desarrollados pero he tenido la sensación de conocerlos solo de manera superficial, excepto a Nemo.
Este es un chico de 15 años que no cae bien a nadie. Todos lo evitan o se ríen de él. En realidad es un buen chico pero se ha convertido en alguien solitario y no logra entender la actitud de los demás. Simplemente se ha acostumbrado a ello. Aunque no del todo porque anhela que Togo lo acoja en su cuadrilla, por duro que sea, y poder tener ese sentimiento de pertenencia a un grupo, donde cuidan unos de otros, donde comparten comida y se ayudan a pasar el frío.
Con quien más se relaciona es con Tobías, un hombre mayor que cuidó de Nemo cuando sus padres murieron. Es un amante de los libros y enseña a leer a los más pequeños. Intenta memorizar todas las historias de sus libros favoritos pero la memoria le juega malas pasadas y siempre mezcla a los personajes.
A parte de Tobías, la única amiga que Nemo tenía era Octubre, una chica de su misma edad con la que jugaba de pequeño. Pero desde hace dos años ella también lo evita, desde que la besó, y eso a Nemo le duele en el alma porque no le dio ninguna explicación. Así que ahora se limita a espiarla.
Octubre es una chica fuerte y valiente, que ha aprendido a sobrevivir y a ganarse el respeto de Togo y su cuadrilla. De hecho, trabaja para él. Tiene bastante genio y, en ocasiones, especialmente si tiene miedo, se ciega, se vuelve cabezota y es incapaz de atender a razones.Togo, por su parte, es un adolescente que se ha convertido en el jefe de la cuadrilla que controla una cuarta parte de la ciudad. Se dedica a hacer mapas de los túneles buscando posibles salidas de Nueva Madrid. Todos lo ven como un protector pero, en realidad, los explota para conseguir su objetivo, sin preocuparse demasiado por ellos. Inspira miedo y es cruel. Es uno de esos personajes a los que le ha faltado algo más de protagonismo.

El narrador de Quijote en Eolo es el protagonista: Nemo. Personalmente, prefiero las historias que se desarrollan a través de diferentes puntos de vista porque siempre te quedas con las ganas de conocer mejor al resto de personajes. Pero también es verdad que, de esta manera, se crea más expectación por saber qué ha pasado con ellos.

En cuanto al estilo, me ha gustado cómo Daniel Hernández Chambers atrapa al lector y la atmósfera de intriga que crea. Ya desde el principio, juega con el misterio de porqué la gente rechaza a Nemo. Todos conocen la razón menos él y el lector. Además, utiliza descripciones no muy extensas, las justas para poder visualizar Eolo y sus escenarios. Sin embargo, me ha decepcionado un poco no saber ciertos detalles acerca del Imperio, que para mí eran esenciales en la trama, o que el ritmo de esta decaiga un poco hacia el final.

El libro nos presenta dos visiones diferentes de cómo el ser humano se enfrenta a una catástrofe. En Nueva Madrid reina el caos y la violencia, escasea la comida y viven bajo la constante amenaza de las incursiones de los hombres rata. En cambio, en Nueva París la población ha logrado llegar a un consenso para vivir en paz y armonía. Y, aunque desterraron a los hombres rata, son una comunidad pacífica.
Vemos las dos caras de una misma moneda y te hace pensar en que el ser humano siempre tiene la opción de resolver los problemas desde el diálogo y la bondad en lugar de imponer la ley del más fuerte.

Y os preguntaréis: ¿por qué el libro se titula Quijote en Eolo? Pues eso tendréis que descubrirlo vosotros.


VALORACIÓN:

Muchas gracias a la editorial SM por proporcionarme un ejemplar del libro.

Y vosotros, ¿os atrevéis a descubrir qué hace Quijote en un planeta como Eolo?

4 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Tuve la misma primera impresión con este libro y en mi caso al final no lo leí jajaja
    Pero al leer tu reseña me ha parecido interesante esas diferentes formas de convivir, aunque no sé si me convence la poca profundidad de los personajes...
    Besos

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    1. La verdad es que el libro engancha, a pesar de los personajes.
      Un abrazo

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  2. ¡Holaa!
    No conocía el libro pero exactamente el estilo de obras que disfruto :D
    Me lo llevo super apuntado
    Gracias por la reseña, un besote ^^

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