martes, 4 de octubre de 2016

CÓMO ESCRIBIR ESCENAS DE LUCHA: LO QUE NO TE CUENTAN




Nunca pensé que viendo un capítulo de «El Equipo A» me inspiraría para escribir un artículo en el blog.

He de decir que esta fue una de las series que marcó mi preadolescencia. Me gustaba porque, a pesar de contener algo de violencia, hacían justicia, nunca mataban a nadie y siempre le daban su merecido a los malvados.
Recuerdo que todas mis amigas estaban coladitas por Fénix y que los niños querían ser fuertes como M. A. Baracus. En cambio, a mi me fascinaban más la inteligencia y la capacidad estratega de Hannibal y la locura de Murdock.

¿Que porqué os cuento esto? Bueno, no es que haya tenido un arrebato de nostalgia. Lo que ocurre es que al volver ver la serie he sido realmente consciente de la gran cantidad de tópicos y escenas absurdas que contiene (además de comprobar que hay un buen número de personajes secundarios que repiten en diferentes capítulos). Y entre ellas destacan las que tienen que ver con las peleas.
La mayoría de veces que se lían a dar puñetazos no los dan en la mandíbula sino directamente en medio de la cara. El oponente queda aturdido unos instantes y se levanta como si nada, sin mostrar dolor y sin sangrar por la nariz, que sería lo suyo después de un golpe así.

Ante tanto teatro, me puse a pensar en los efectos reales que tienen los puñetazos en el cuerpo y en como describir esas escenas en mis relatos, así que empecé a investigar y de ahí surgió la idea de este artículo.

Evidentemente, las escenas de lucha que vemos en las películas son coreografías bien estudiadas y ejecutadas, muy difíciles de imitar en el mundo real y hasta imposible en algunos casos (me vienen a la mente «Matrix» o «Tigre y Dragón»).

Es cierto que existen luchadores profesionales y expertos en artes marciales que, a base de mucho entrenamiento y disciplina, aprenden a bloquear, evitar y encajar los golpes sin que les suponga ninguna rotura o lesión. Pero no es en ellos en quien quiero centrarme sino en el común de los mortales que, por una circunstancia u otra, se ven envueltos en una pelea. ¿Cómo reacciona un cuerpo al ser golpeado¿ ¿Qué consecuencias sufre?

Y como no podía ser de otra manera, esta información puede ser muy útil al describir las escenas de lucha de vuestros relatos. Para que sean creíbles y parezcan reales deberíais tener en mente cuáles son las consecuencias físicas de golpear y ser golpeado. Ahí van algunas:

1. Puño
    Aunque no lo parezca, es bastante frágil. Cuando se golpea una superficie dura como la cara o una pared, se puede producir la «fractura de boxeador» (también llamada «de frustración», por lo de la pared). Consiste en la rotura del quinto metacarpiano (el hueso que va desde el dedo meñique hasta casi la muñeca) y va acompañado de dolor intenso en la mano e inflamación de la zona. Puede llegar a impedir que se realicen los movimientos naturales de la mano.

2. Cara
    El cine nos ha enseñado que cuando se golpea a alguien en la cara, sobretodo en la mandíbula, cae inconsciente al suelo. Pero la realidad es diferente. Para una persona que no sea luchador profesional o carezca de un mínimo de entrenamiento en este campo, puede ser uno de los peores lugares donde golpear ya que la cabeza es un punto móvil relativamente pequeño y la parte más dura del cuerpo. Lo más probable es que se rompa antes la mano que la cabeza. Además, al ser una superficie con relieves, un mal ángulo de la dirección del puñetazo puede dirigir el golpe a los dientes, causando daño en la mano. Es lo que se denomina «fight bite» o «mordida de pelea». Quizás se le rompen unos cuantos dientes al oponente pero la herida en la mano puede ser bastante más indeseable. El peligro tiene que ver con el elevado riesgo de infección que existe debido a los microbios potencialmente peligrosos que habitan en la boca humana.

3. Patadas
    Muy espectaculares en la ficción pero bastante inútiles en la realidad. Sí, la pierna es más grande y fuerte que el brazo y la lógica nos dice que es más letal pero lo cierto es que es más difícil de controlar, especialmente las patadas altas. De hecho, muchos expertos en artes marciales prefieren utilizar los brazos y sistemas de agarre antes que las patadas, que utilizan más como arma de distracción para poder alcanzar otros puntos débiles del cuerpo del oponente.
Para un inexperto, la patada puede resultar lenta e incómoda ya que requiere mucha energía y precisión. Además, pueden hacerle perder el equilibrio dejándolo en una posición inestable y vulnerable, claramente en desventaja.

4. La respuesta del cuerpo
    Ante un golpe inminente, el cuerpo reacciona de forma intuitiva, como si previera ciertos movimientos. En el caso del agresor, antes de golpear su cuerpo realiza una serie de movimientos involuntarios, casi imperceptibles, que el cerebro del oponente es capaz de captar poniéndolo sobre aviso: cambiar el peso del cuerpo antes de lanzar una patada, echar levemente el brazo hacia atrás, tensar los hombros. Todo ello prepara al oponente para evitar o esquivar el puñetazo, poniendo al agresor en desventaja.

A continuación os dejo información sobre algunos lugares estratégicos a los que dirigir los golpes y sus posibles consecuencias:



Sienes: es un buen lugar para golpear, si se acierta. Lo más probable es que se llegue      antes al cráneo y resulte en una mano lesionada.
Cuello: provoca dificultad para hablar y respirar y puede lesionar la médula espinal.

Nariz y ojos: al golpearlos se consigue entorpecer los sentidos del oponente y              distraerle.




Mandíbula: al igual que en las sienes, un buen golpe en esta zona noquea al                   contrincante, pero no es tan fácil acertar como parece.




Plexo solar: situada debajo del esternón, es una zona vulnerable difícil de alcanzar.       Golpearla puede implicar rotura del diafragma, problemas respiratorios y pérdida       de conciencia.

Riñones: además del dolor, la persona puede orinar sangre debido a una hemorragia     en el órgano.



Hígado: el dolor es inmediato y se pueden producir desgarros acompañados de               sangrado interno. Además, causa problemas para respirar  y mareos.




Parte interna del codo: golpear esta zona es muy útil para inutilizar los brazos del       oponente y ponerle en desventaja.




Entrepierna: el dolor es tan intenso y agudo que deja a la persona fuera de combate     en segundos.



Muslos: se puede producir un desgarro muscular, lo cual es muy doloroso, dejando       coja a la persona.
Rodilla: desestabiliza al oponente haciéndole perder el equilibrio y lo inhabilita de
    forma casi permanente.            


* Todas las imágenes son Designed by Freepik


Ahora tenéis una visión más amplia sobre cómo escribir escenas de peleas y de cómo hacer sufrir a vuestros personajes. El objetivo es que construyáis escenas realistas teniendo en cuenta las leyes de la física y la anatomía.

Y si queréis saber más sobre este tipo de escenas os recomiendo los siguientes artículos:

* Diez consejos para escribir escenas de acción, de Factoría de autores

* Ejemplos de cómo escribir escenas de acción, de Literautas

* La serie de artículos Cómo escribir peleas (in)creíbles, de Ana Katzen


Además de «El Equipo A» me ha ayudado a crear este post el artículo 6 painful things nobody tells you about fighting, de Cracked.com

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